| Los
defensores del respeto por la naturaleza creen que tenemos el deber de
proteger no solo a los animales individualmente, sino a la especie a la
cual pertenecen y, en particular, la integridad de cada especie.
Para aquellos que mantienen este argumento, el problema, cuando una
especie se extingue, no es solo la pérdida de recursos o la reducción en
las posibilidades de disfrute. Es que la especie tiene valor en sí
misma, y ese valor desaparece.
De nuevo, dado que preservar las especies es por sí mismo moralmente
bueno, debemos respetar la naturaleza y su rica estructura genética. No
debemos modificar genéticamente las especies, pues eso supone una
interferencia irrespetuosa.
Un argumento similar, por supuesto, puede usarse para modos mas
establecidos de interferir con la naturaleza de los animales, incluyendo
los sistemas de selección tradicionales.
Ejemplos de frases típicas basadas en este argumento son:
“Debemos dejar a los animales en la forma en que la evolución los hizo.”
“Las especies en peligro deben ser protegidas contra la extinción”.
“La naturaleza debe seguir su curso”.
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